LANZAMIENTO DEL LIBRO DE MARIO CÁRDENAS BUSTAMANTE, “Reseña histórica del Club musical Arturo Prat Chacón y su banda instrumental de la Villa y Comuna de San Pablo”

El viernes 21 de agosto de 2026 se lanzó el libro de Mario Cárdenas Bustamante, “Reseña histórica del Club musical Arturo Prat Chacón y su banda instrumental de la Villa y Comuna de San Pablo”.  Consistente en una puesta en valor de la trayectoria de la Banda señalada, fundada en 14 de mayo de 1916.

El libro recorre la trayectoria histórica de la banda, describiendo datos y fechas vividas por la organización, así como recopila recortes de prensa y fotografías vinculadas a la banda.  Del mismo modo, el libro describe el entorno de San Pablo y abunda en detalles históricos.

La ceremonia contó con la presencia de numerosas autoridades regionales, provinciales, comunales y público en general.  La asistencia se estimó en de más de 100 personas.

El lanzamiento se realizó en uno de los salones del Hotel Sonesta.  El programa fue dirigido por el historiador profesor Marcelo Javier Neira Navarro y comenzó con el Himno nacional, continuó con palabras de Juan Luis Gálvez Espinoza, presidente del Centro para el Progreso de la Provincia de Osorno (CENPRO). Esta última entidad, auspiciadora del libro. El acto continuó con la presentación de la actual Banda Instrumental Arturo Prat Chacón; también habló el propio autor y el profesor Jorge Zepeda Araya realizó un comentario al libro.  También se presentó Guadalupe Trinidad Cárdenas Cárdenas y su profesor Benjamín Aguilar Jarpa, interpretando en violín “La Primavera“ de Antonio Vivaldi. Luego en representación de los familiares habló Pedro Arriagada Bustamante y Eduardo Fernández Bustamante.   Finalmente, la ceremonia concluyó con un cóctel al que pudieron concurrir todos los asistentes.

Entrevistado el profesor Neira Navarro, colaborador de la edición, señaló que esta es una importante publicación que por primera vez pone en valor un tema histórico, abordando un tema patrimonial y tributando, en consecuencia, a la identidad regional.  

De acuerdo al mismo profesor –que reconoció estar repitiendo argumentos publicados en un artículo de su propia autoría–, un en el mundo prehispánico americano los aztecas pudieron desarrollar instrumentos musicales como el bastón, sonajas, tambor de un parche, cascabel, entre otros; los incas, algún tipo de flauta, tambor y trompeta; los mapuche, el kultrun, el Kunkullkawe (arco), makawa (tambor) y una variedad de aerófonos (pifülka, piloilo, trutruka, nolkíñ).  En este último caso, lo esencial, es que las evidencias respecto de la constitución de prácticas grupales solo surgen a partir de fines del siglo XIX y comienzos del XX, época en que también asimilan una serie de instrumentos europeos.

Desde la óptica de la historia nacional, continuó el mismo especialista, el desarrollo de la música chilena grupal pasó por cuatro fases hasta la actualidad. La primera, a partir de la conquista en el siglo XVI con la presencia de “trompeteros” de las huestes españolas.  Los siglos coloniales fueron de escaso desarrollo musical.  Pitos, tambores, atabales, chirimías y las trompetas de ordenanza bastaron para las prácticas musicales militares que básicamente consistían en la bienvenida a nuevos Gobernadores y Obispos.  A partir del siglo XVII, el ámbito eclesiástico incluyó el Clave y el Piano. Si bien, hasta el siglo XVIII, se podría decir, todo fue militar, eclesiástico e individual, desde comienzos del siglo XIX surgen las bandas militares y comienzan a dominar el espectro musical chileno, debido a un fuerte estímulo dado por el gobierno republicano, principalmente a partir de la década de 1830, consolidando el dominio de las bandas militares, aunque durante la segunda mitad del mismo siglo, surgirán lentamente organizaciones de simples civiles.

Pero en el sur de Chile, desde la mitad del siglo XIX, comenzó a fraguarse un interesante fenómeno cultural.  Este se inició en la ciudad de Valdivia y Osorno, alcanzando a Melipulli, actual Puerto Montt, extendiéndose hasta Chiloé.  Además de su autonomía de lo que estaba ocurriendo en el centro del país, sobresalen la influencia de inmigrantes germanos, de Compañías de Bomberos y también por iniciativas de civiles, aunque en menor grado.

Luego, entre el fin del siglo XIX y comienzos del XX, se observan bandas organizadas principalmente por civiles en todo el territorio sureño ya señalado.  En esta fase todavía dominan la configuración de Clubes, el impulso de las Compañías o Cuerpos de Bomberos y la presencia de apellidos descendientes de germanos, aunque también se presentarán casos de bandas impulsadas por la propia comunidad o por algún vecino benefactor.

El último sub proceso de evolución, se desarrolló entre las primeras décadas del siglo XX a la actualidad.  A esta última fase de desarrollo corresponde el de la Banda instrumental del Club musical Arturo Prat Chacón de la Comuna de San Pablo. Salvo raras excepciones, se caracterizó por el desaparecimiento progresivo de la influencia de descendientes germanos, también de las Compañías de bomberos y de los Clubes musicales de civiles.  En su reemplazo, en general, surgen algunas organizaciones municipales, pero principalmente van a proliferar bandas de niños, niñas y jóvenes de instituciones escolares.  Este flujo, que supera la exclusiva adultez y masculinidad, puede ser explicado por la convergencia de tres fenómenos históricos de distinta cobertura y espesor. El más importante y de larga duración, el desarrollo de las “bandas de guerra” que se venía operando con las agrupaciones propiamente militares. Aunque también concurren dos fenómenos de coyuntura. Se trató de la Guerra del Pacífico –que por un par de años, su mayor aporte será “el amor y orgullo a la patria”– y la fundación del movimiento Scout –cuya influencia se mantiene hasta los años 1960 o 70, pero que a partir de la de los 80 decae notoriamente. 

En consecuencia, como resultado de múltiples y complejos procesos históricos de larga, mediana duración y coyunturales, en la actualidad dominan las mal llamadas “bandas de guerra”, en menor medida se aprecian también “bandas sinfónicas”, aunque del mismo modo no es raro encontrar ensambles en la relación “banda de guerra – instrumental” o viceversa.  Esta evolución, las convierte en un patrimonio cultural inmaterial de proporciones, tanto en la región de Los Ríos como la de Los Lagos, concluyó Neira Navarro (Véase, https://territoriokunko.cl/2025/01/09/las-bandas-de-guerra-como-patrimonio-del-sur-de-chile/) .

FOTOS DESARROLLO DEL PROGRAMA DE LA CEREMONIA

Profesor Marcelo Javier Neira Navarro.

Juan Luis Gálvez Esponoza, Mario Cárdenas Bustamante, Profesor Jorge Zepeda Araya y Marcelo Neira.

Juan Luis Gálvez Espinoza, Presidente del Centro Para el Progreso de la Provincia de Osorno.

Banda Instrumental Arturo Prat Chacón.

Mario Cárdenas Bustamante.

Profesor Jorge Zeéda Araya.

FOTOS DEL PUBLICO ASISTENTE